Es hora de “perder el respeto” a los de arriba

Es hora de “perder el respeto” a los de arriba

El futuro del pádel está asegurado, hay materia prima como para que el espectáculo no decaiga. Como hemos podido comprobar, nuevos nombres comienzan a brillar en el planeta pádel. Pero a estas “futuras estrellas” aún les queda por dar un paso importante, plantearles cara a los de arriba, a las leyendas, quitarse el miedo escénico, perderles el respeto…

En un reciente artículo, el gran entrenador Horacio Alvarez Clementi se refería precisamente al recambio de calidad que tiene este deporte, haciendo referencia a los Paquito Navarro, Matías Marina, Alex Ruiz, Uri Botello, Ramiro Moyano, entre otros. Y es precisamente de esta nueva generación de la que basaré hoy mi artículo.

Tuve la suerte de ver el debut profesional de todos ellos. Primero llego la camada de los Pablo Lima, Sanyo Gutiérrez, Agustín Gómez Silingo, Fede Quiles, Maxi Sánchez, nombres que ya brillan con luz propia en el circuito. Ahora llegó el turno de la nueva generación, esa que lidera el sevillano Paquito Navarro, el nombre que mayor repercusión ha tenido en los últimos años.

El año pasado, junto a Maxi Grabiel, Navarro pudo saborear por primera vez un título a nivel profesional. Este año, en compañía de Matías Díaz, el comienzo no pudo ser mejor, conquistando el Master de Barcelona. En concreto, Paquito ya dio el salto, ya se codea con los de arriba, con las leyendas de este deporte: Juan Martín Díaz, Fernando Belasteguin, Juani Mieres, Gaby Reca, Seba Nerone, Miguel Lamperti, Cristian Gutiérrez, por citar a algunos.

Ahora es el momento de que otros le “imiten”. Me refiero en concreto a Marina, Ruiz, Botello, Moyano, Concepción, Di Nenno, Stupaczuk… jugadores que han brillado en las categorías de menores y que tienen ante sí el gran reto de ser las nuevas estrellas del pádel profesional.

La acertada creación de los Challenger por parte de World Padel Tour está orientada precisamente a eso, a que los más jóvenes se hagan “grandes”, que sepan lo que es ganar un título, como ocurrió recientemente en Córdoba donde Matías Marina y Alex Ruiz conquistaron su primer torneo profesional.

Y me voy a detener en estos nombres porque tuve la suerte de seguir más de cerca, contrastando opiniones con sus padres Darío y Antonio. Fueron pareja en menores y los resultados fueron óptimos. Cuando dieron el salto al circuito profesional optaron por separarse y “foguearse” con los mayores. La experiencia en cuanto a resultados no fue la mejor y por suerte decidieron volver.

En el último torneo disputado en Argentina tuvieron la gran oportunidad de meterse en cuartos de final pero cayeron en dos sets ante los míticos Reca-Nerone. Perdieron por juego? Claro que no, fueron eliminados por una de las mejores parejas de todos los tiempos, pero a mi juicio les faltó creérselo. Les faltó “perderles el respeto” a sus ídolos, a estos veteranos que en base a experiencia siguen estando en la definición de los torneos.

Llegará el día, de eso no tenemos dudas, pero es el momento de trabajar más la parte sicológica, de confiar en sus posibilidades, de comenzar a escribir su propia historia en el pádel profesional.

Veremos que ocurre esta semana en Valladolid. Hasta la próxima!!!

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